En este como en otros sectores de la vida económica, la organización
institucional es una herramienta esencial para el logro de mejores
condiciones comerciales y profesionales.
Desde ellas se pueden proponer políticas comerciales; peticionar ante las
autoridades y generar acciones para elevar el nivel técnico general.
A partir de esta estructuración institucional se puede trabajar en varios
frentes:
- Peticionar ante los organismos públicos sobre cuestiones legislativas
de interés particular de la industria pudiendo presentar proyectos y
gestionar su aprobación
- Discutir políticas de comercialización con el sector productor de
insumos
- Discutir cuestiones técnicas sobre nuevas formulaciones con
productores de insumos
- Posicionar el rol del operador profesional en control de plagas ante
la comunidad mediante un intensivo trabajo en los medios de
comunicación, únicamente viable desde una Asociación Civil
- Mejorar las posibilidades de capacitación profesional, no solamente
informando sino certificando oficialmente conocimientosDebatir los
problemas de interés de todos los miembros de la industria en los
niveles local, nacional e internacional
- Mostrar a la comunidad un sector organizado y transformarnos así en
interlocutores válidos y responsables, mejorando la imagen corporativa
Si acordamos en la importancia que tienen las instituciones a partir de
su capacidad de generación de propuestas colectivos, debemos dejar de lado
los prejuicios que nos impiden acercarnos a ellas, y sumar fuerzas para
fortalecerlas a partir de un debate amplio y un decidido empuje sectorial.
La crítica siempre ayuda. Pero cuando la crítica tiene que ver con las
personas y no con las ideas, produce un efecto altamente negativo en la
percepción sectorial, y corroe y debilita las bases institucionales de
"todo" el sector.
La crítica debe ir acompañada por "contrapropuestas" mejoradoras
de aquello que se critica. Solo así tendrá legitimidad.
La normalización legislativa de la industria en Argentina y Latinoamérica,
será probablemente uno de los principales frentes de acción, para lo que
se requerirá una mayor cohesión del sector y mucha capacidad de gestión
(lobby) de los directivos de las distintas asociaciones locales.
Si pretendemos asumirnos como protagonistas de lo que habrá de suceder en
la industria del control de plagas de la Argentina y Latinoamérica en los
próximos tiempos, el imperativo es PARTICIPAR de las instituciones del
sector, a fin de hacer oír nuestra voz y plantear nuestras legítimas
inquietudes.
De nada sirve que cada grupo de operadores de control de plagas que piense
diferente del resto, conforme nuevas instituciones en aquellos lugares donde
ya hay otras pre-existentes.
La lógica y la experiencia acumulada en la última década, nos indican que
la atomización institucional genera un efecto altamente negativo en la
percepción pública de nuestra industria.
Si pensamos diferente de los directivos de tal o cual Asociación, debemos
dar la lucha desde adentro para cambiar el estado de cosas y corregir el
rumbo.
La dispersión institucional es un freno al crecimiento colectivo del
sector, ya que los mensajes contradictorios hacia los empresarios no
institucionalizados, contribuyen al descrédito de las asociaciones, y
dificulta el crecimiento y consolidación de las mismas.
La democracia institucional es y será siempre la mejor herramienta para
corregir errores y fortalecer a un sector muy importante para la calidad de
vida de nuestros pueblos.
Será a partir del compromiso individual con el interés colectivo que
lograremos un definitivo reconocimiento social como auxiliares de la salud
pública y de la calidad de la cadena agroalimentaria.