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EMPRENDEDORES Y CUENTAPROPISTAS

Imaginar una industria del control de plagas que no considere como algo importante el crecimiento de sus negocios, implica una autolimitación de las potencialidades que lleva implícita esta actividad, en cuanto al desarrollo empresarial de la misma.
En otro capítulo abordamos la interrelación entre la empresa de control de plagas y el operador de control en plagas.Si entendemos al operador en control de plagas, como el recurso humano esencial para el ejercicio de la actividad en sus aspectos de ejecución a campo, debemos proyectar su accionar dentro de un modelo de negocios que posibilite un desarrollo de menor a mayor de las acciones comerciales que se generen.
No adjudicarles a los controladores profesionales de plagas, la capacidad de encarar con chances de éxito un camino empresarial, es menospreciar el gran valor social de nuestra industria y las enormes posibilidades de negocios que se abren a medida que vamos articulando acciones comerciales en los diversos nichos existentes.
Algunos hablan de "empresas unipersonales".
Esto es en esencia incorrecto, ya que una organización que no contemple diferentes áreas en su estructura administrativa, operativa y comercial, dudosamente podríamos calificarla como empresa.
Sucede que el espíritu emprendedor, no es un don que se adquiere en las universidades, o una decisión quepodemos tomar en contra de nuestras propias habilidades o capacidades innatas.
Ese espíritu emprendedor, es inherente a algunas personas que desde distintas ramas comerciales e industriales, buscan espacios y condiciones que les permitan construir sus propios negocios en su afán de fortalecer su independencia económica y mejorar su calidad de vida a partir de un desarrollo comercial expansivo.
Muy diferente es la situación de algunas personas (cuentapropistas), que poseen capacidad para adquirir ciertas habilidades técnicas, pero que no aspiran a un desarrollo empresarial, sino que se conforman con lograr un medio de vida que satisfaga sus requerimientos vitales básicos.
El caso del emprendedor es muy distinto, ya que además de poseer los conocimientos técnicos sobre una actividad o rubro específico, a partir de su naturaleza inconformista y sus capacidades naturales para liderar grupos de personas, necesita generar estructuras empresariales que contengan los recursos técnicos, humanos, comerciales, etc. que le permitan un desarrollo lo más ilimitado posible de sus proyectos y sus negocios.
El emprendedor es en sí mismo, un motor que genera múltiples posibilidades a la sociedad, a partir del dinamismo y sanas ambiciones de crecimiento económico.
En la compleja organización que demanda la industria del control de plagas, sería utópico pensar que quienes carecen de habilidades o apetitos empresariales puedan darle a la comunidad las respuestas que necesita.
El cuentapropista que jamás se plantea la posibilidad de conformar una organización que sirva de plataforma a sus negocios, se contentará con solventar sus gastos básicos de subsistencia, y no será jamás un engranaje productivo importante en una sociedad moderna.
Por el contrario, el emprendedor que proyecta una organización de negocios, y que con su crecimiento genera puestos de trabajo, adquiriendo tecnología, manejando conceptos de eficacia y eficiencia, será un factor muy importante para la evolución de la cadena productiva.
La industria del control de plagas debe nutrirse de emprendedores dinámicos que acrediten conocimientos técnicos, pero que también se muestren deseosos de progresar comercialmente, valorando su trabajo y sus capacidades profesionales, sin plantearse jamás que la mejor manera de conseguir un cliente, es cobrarle más barato que otro colega, sino demostrando sus diferentes y especiales conocimientos técnicos, apuntalando y participando de organizaciones empresariales que agreguen valor social a su gestión comercial.