En los últimos años; podríamos decir en la última década, se
forjaron cambios realmente trascendentes en nuestro sector en la Argentina.
Pudimos acceder a productos mucho más seguros, a nuevas tecnologías, a
nuevos conceptos en el manejo de plagas.
Comenzamos a valorar de otra forma las normas de seguridad e higiene en el
trabajo, y paralelamente construimos instituciones, que intentaron acercarse
a los operadores profesionales en control de plagas con un mensaje positivo
y abierto.
Fue así que se realizaron numerosos talleres de capacitación, y se logró
una interesante conexión entre los proveedores de insumos y el sector
prestador de servicios.
Quiénes tuvimos el privilegio de participar de buena parte de esa historia,
sabemos que jamás, al menos desde las cámaras más representativas, se
promovieron exclusiones de ninguna naturaleza.
Es más, siempre se intentó acercar a los colegas del sector al seno de
estas instituciones, a fin de que todas las opiniones fueran debidamente
consideradas, y que cada uno pudiera tener la oportunidad de aportar algo
para el mejoramiento del escenario profesional y comercial de nuestra
industria.
A pesar de ello, algunos terminaron formando su propia agrupación,
contribuyendo a atomizar aun más las opiniones de un sector de naturaleza
anárquica.
De todos modos, debemos reconocer, que no hemos podido llegar todavía a la
mayor parte del sector, tal vez por no haber sabido convocarlo con acierto,
o tal vez por la poca difusión de las propuestas; lo que estamos tratando
de salvar con esta recopilación de temas largamente discutidos en los
últimos años de trabajo gremial en nuestras instituciones.
Con toda seguridad, el hecho de no existir un registro o matrícula
obligatoria a nivel nacional, también fue un escollo importante para lograr
esa llegada masiva.
Tampoco me caben dudas que una buena proporción de nuestro sector, no está
a la altura de los tiempos que corren, ni en los aspectos técnicos ni en
los comerciales, y que el deber de quienes hemos asumido un rol dirigencial,
es elevar el nivel técnico e intentar mejorar la mala imagen que todavía
tenemos para buena parte de la sociedad.
Este es un ingrediente adicional que dificulta la llegada de un mensaje de
profesionalismo, organización institucional, compromiso social, etc.; ya
que a buena parte de estos actores del mercado, estas cuestiones no les
resultan demasiado atractivas, e inclusive las llegan a considerar una
pérdida de tiempo.
Nos encontramos evidentemente ante un sector profundamente fragmentado,
entre quienes nos involucramos en el proceso de cambio, y quienes se
quedaron afuera apostando al juego solitario de "buscavidas" sin
horizontes profesionales ni empresariales a la vista.
Si a esta interesante ensalada la condimentamos con un proceso de cuatro
años de recesión económica, encarecimiento de insumos por la
devaluación, y pérdida de horizontes previsibles, tanto la gestión
gremial como la comercial se tornan bastante complejas.
Así están las cosas.
¿Qué hacemos entonces?.
"Trabajar a partir de nuestra experiencia pasada con las herramientas
que tenemos en nuestras manos para inducir los cambios que deben darse a
favor de nuestros intereses profesionales y comerciales".
Y en este punto, cabe señalar que prestadores de servicios y proveedores de
insumos, tenemos que empezar a confluir en acciones que promuevan un
crecimiento del mercado a partir de un mejor posicionamiento de la
actividad, evitando reiterar errores del pasado, cuando desde uno y otro
lado del mostrador se accionaba como si se tratara de compartimentos
estancos sin vinculación aparente.
Debemos buscar una mayor participación en los medios de comunicación
masivos, con un claro mensaje sobre los riesgos potenciales de vectores y
plagas, argumento que podemos abonar con suficiente bibliografía y
necrología como para darle sustento y credibilidad.
Con esto no pretendemos reinventar la pólvora.
Antes que nosotros, Coca-Cola, General Motors, Heineken los fabricantes de
jabón en polvo y otros ya comprobaron las bondades mediáticas y siguen
apostando a ello con total determinación.
La difusión masiva de un pensamiento adverso a las plagas y favorable al
"control profesional de las mismas", sintoniza con nuestros
intereses y puede generar reacciones positivas en ese sentido.
Seguramente, también habrá que continuar con las acciones de
capacitación, pero evaluando muy bien las temáticas, y las oportunidades y
ámbitos para concretarlas.
Hoy la planificación de acciones conjuntas entre "productores de
insumos entre sí", entre "prestadores de servicios entre
sí", y entre "productores de insumos y prestadores de
servicios" se impone para lograr algunas reacciones positivas que nos
terminen beneficiando a todos.
Para ello no debemos caer en el pretencioso exceso dialoguista que busca la
perfección de una gestión con el 100% de consenso, y que termina
condenando cualquier acción positiva que busque un beneficio colectivo.
Una política institucional basada en un excesivo parlamentarismo nos hará
cometer los mismos errores del pasado, condenándonos al estancamiento
gremial y la consecuente pérdida de credibilidad y respeto por parte de
todo el sector.
Si logramos a partir del cabal entendimiento de nuestra realidad, la
confluencia en tres o cuatro líneas de acción institucional bien
definidas, estaremos dando un gran paso para el crecimiento de nuestra
industria.
Por supuesto que con esto no alcanza.
Y es aquí donde un nuevo orden institucional debe imponerse, a fin de
jerarquizar las acciones gremiales empresarias con una mayor
representatividad, y poder así encarar gestiones que tiendan a un
ordenamiento jurídico del sector en los planos profesional y comercial, ya
que la competencia desigual y desleal, perjudica en mayor medida a aquellos
que más se han comprometido en los últimos años con la nueva imagen de
una industria seria al servicio de la gente, y han proyectado su propio
crecimiento con verdaderos criterios empresarios y profesionales.
Este debe ser nuestro norte. Apuntalar a estos empresarios que prestigian
nuestro querido oficio, y tratar de encauzar a aquellas ovejas descarriadas
que lo desmerecen.
¿De qué modo?.
Procurando normativas que ordenen el mercado y que nivelen a partir de
parámetros técnicos a todos los actores, desde de un piso que asegure el
cumplimiento de las normas mínimas de seguridad en los tratamientos,
calidad en las prestaciones y responsabilidad social de cada uno de sus
agentes.
Todo esto debe ser encarado en el seno de instituciones con
representatividad federal, y llevado a cabo por los mejores y más
experimentados hombres y mujeres que podamos reunir para trabajar
colectivamente en estos objetivos.
Debemos perder la ingenuidad de pensar que las cosas se resuelven
manteniéndonos al margen de los estrados del poder.
Para cambiar las cosas, debemos realizar lobby en los sitios adecuados.
Aquellos donde se deciden las cuestiones de nuestro interés.
Debemos construir nuestro propio poder institucional.
Hasta ahora hemos estado preocupados por los problemas: la 779, los
mochileros, las licitaciones arregladas, los precios a la baja, etc..
La propuesta es que a partir de ahora cambiemos de óptica, y en vez de
perder el sueño con los problemas que todos conocemos, nos empecemos a
comprometer con las SOLUCIONES que necesitamos.