ARTICULOS DE INTERES



TIEMPO DE ACUERDOS MULTISECTORIALES

Por Luis Alberto Horny

Existe la sensación de que algunas cosas se están comenzando a normalizar en la Argentina.
Después de haber sobrevivido a la hecatombe final del gobierno de la Alianza (1999/01) y la posterior devaluación y profundización recesiva del mercado interno de comienzos de 2002 podemos vislumbrar por fin, una temporada 2003-2004 un poco más promisoria.
De todos modos deberíamos ponernos a trabajar en la generación de acciones que mejoren el escenario de negocios, más allá de las condiciones macroeconómicas generales del país; ya que si pensamos que dependemos únicamente de la estabilidad económica, estaremos evaluando solo uno de los componentes necesarios para nuestro desarrollo comercial y profesional.
Resulta evidente que todavía no hemos logrado un reconocimiento pleno por parte de la comunidad de nuestro rol como auxiliares de la salud pública, y que la problemática sanitaria originada por vectores biológicos no es un tema prioritario para los gobiernos ni para el común de los ciudadanos; generalmente mal informados, e inclusive en muchos casos desinformados por personajes que sin conocer en profundidad estos temas logran espacios mediáticos de muy difícil acceso para los referentes de nuestra industria.
Es por ello que entre todos los actores responsables y serios de la industria del control de plagas en la Argentina, debemos comenzar a delinear estrategias que generen una mayor demanda hacia nuestros servicios, basadas en una real necesidad sanitaria conocida por nosotros, pero a la vez ignorada por millones de personas, incluidos funcionarios de todos los niveles de gobierno.
Resulta evidente que con un crecimiento en la demanda de nuestros servicios profesionales, nuestras empresas mejorarán sus perspectivas, los productores y distribuidores de insumos venderán más productos, y la comunidad accederá a una mejor calidad de vida por añadidura.
Debemos entonces, racionalizar muy bien la forma en se habrán de utilizar los magros recursos disponibles en las asociaciones del sector y en los presupuestos anuales de los fabricantes de productos y equipos para el control de plagas.
Hemos sido en los últimos años, testigos involuntarios de batallas absurdas entre instituciones que supuestamente representan a los controladores de plagas por imponer sus posiciones "filosóficas" (Resolución 779, Ley en Ciudad Autónoma, etc.); y entre los productores de insumos para el control de plagas entre sí por "quitarle al otro" un pedacito de la magra torta de un mercado que necesita de nuestras acciones directas para expandirse definitivamente.
Si a estas alturas, y considerando la importante evolución técnica que ha experimentado nuestra industria en la última década en todos sus aspectos, no entendemos que hay cuestiones mucho más relevantes que estas mezquinas peleas domésticas, estamos perdiéndonos en nuevo laberinto de frustraciones.
Solamente si entendemos que este es un problema de todos los actores del mercado, lograremos direccionar un mensaje claro hacia el público en general y hacia las autoridades gubernamentales en el sentido del verdadero potencial que tiene esta industria de control de plagas, desaprovechado hasta ahora en buena medida por sus principales protagonistas.
De ahí la importancia de lograr acuerdos multisectoriales entre: asociaciones representativas del sector, productores de insumos, colegios profesionales, etc..
Una penetración mediática acorde a nuestros intereses profesionales y empresariales, debería ser motivo de planificación estratégica para todo el sector, ya que sabido es que los consumidores toman cada vez más el mensaje de los medios como un factor determinante en sus decisiones de compra o contratación de servicios de todo tipo.
Y no pensemos que si no lo hacemos nosotros (dirigentes de cámaras y asociaciones y gerentes de proveedores de insumos) alguien lo hará por nosotros, y menos aún pensará en función de nuestros intereses.
Tenemos sobrados argumentos para posicionarnos ante la opinión pública con un claro mensaje en pro de la preservación de la calidad de vida y el cuidado del medio ambiente.
También debemos diferenciar públicamente a quienes perjudican con su irresponsable accionar la imagen colectiva de nuestra profesión.Debemos explicarle claramente a nuestros conciudadanos, porqué los controladores de plagas urbanas somos profesionales especializados dispuestos y capacitados a brindar servicios eficaces y seguros; y que no "todos somos iguales" en un campo en el cual conviven los capaces con los ineptos, los serios con los irresponsables, los habilitados con los ilegales, los que tienen su personal en negro con los que brindan todas las garantías al cliente.
Para que esto sea posible, la interacción entre prestadores de servicios y proveedores de insumos debe ser cada vez mayor, y unos y otros deben actuar con el objetivo de ordenar al sector posicionando claramente estos conceptos, promoviendo por todos los medios a su alcance la contratación de empresas profesionales por sobre el "hágalo Ud. mismo" tan perjudicial para la imagen y los intereses de los PCOs legales y capacitados.
Es fundamental entonces, que entendamos que si logramos articular políticas institucionales y comerciales que no sean contradictorias con los intereses particulares de cada uno de nosotros, mejorarán notoriamente las perspectivas empresariales y profesionales del conjunto.
Si comprendemos esto, a través de un mensaje claro y contundente hacia la sociedad, podremos generar en poco tiempo acciones que promuevan el control profesional de plagas, como un factor fuertemente vinculado a la calidad de vida de las personas.