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UN ANALISIS DE LA TEMPORADA
"La devaluación también
afectó los ciclo reproductivos "
Por Julio Teglia
Finalmente concluyó una
temporada bastante atípica; es importante que nos detengamos para hacer un
análisis de la misma, marcando aquellos puntos que mejor hayan caracterizado
al período.
Climáticamente, las bajas
temperaturas, incluyendo algunas heladas en la zona central, definieron los
comienzos de la temporada casi hasta fines de Diciembre. Pensamos con
optimismo que, si las temperaturas habían llegado tarde, se quedarían hasta
entrado el otoño, cosa que lamentablemente no ocurrió.
El verano se presentó con
buenas temperaturas y humedad, óptimas para el desarrollo de las plagas en
general.
La incertidumbre de los meses
de invierno sobre el desarrollo de esta nueva temporada comenzaba a develarse,
afortunadamente para el sector, en forma positiva. El sector de "casas de
familia" y el de la industria alimentaria tuvieron una demanda
importante, incluso se pudieron hacer algunos pequeños ajustes en precios que
no habían podido hacerse desde la devaluación.
En la segunda mitad de la
temporada pasada (ENE – ABRIL 2002), como consecuencia de la fuerte
devaluación de la moneda, los costos de los productos se multiplicaron,
dolarizándose en su gran mayoría, mientras que los servicios continuaron
congelados, incluso se produjo una fuerte reducción en la demanda de
servicios. La permanencia de esta situación llevó a algunas personas del
sector a intentar buscar una pronta solución, sin priorizar la ética o el
profesionalismo. De aquí la aparición de algunos oportunistas intentando
colocar en el mercado sus "aguas benditas", como soluciones mágicas
(que nunca llegaron) y precios aparentemente milagrosos. Este movimiento fue
tan grande que se lanzaron al mercado mas de 40 nuevos pseudo-productos, entre
geles, líquidos CE y FW, y rodenticidas, en menos de 12 meses.
Resultado: Diciembre 2002,
presencia de cucarachas incontrolables, incremento de la población de
hormigas domiciliarias, mosquitos y roedores que no dejaron de dar su presente
en áreas urbanas y espacios verdes.
Concluimos que:
- Condiciones ambientales fueron favorables
pero no más que otros años y fue durante un período relativamente corto
- Alta demanda de insecticidas (sectorizado)
- Presencia y dificultad de control de
insectos rastreros
- Elevada presencia de roedores
¿Cómo podemos entender esto
a la luz de los puntos descriptos?
- Uso de insecticidas, geles y rodenticidas
de origen desconocido, cuya composición es secreta aún para los
propios fabricantes, provenientes de formuladores de cocina, sin
estructuras industriales mínimas, incapaces de realizar análisis de
valoración de activos, de estudios de estabilidad o cualquier otro
análisis de control de calidad básico. Por supuesto que tampoco
poseían los registros en INAL o SENASA, información toxicológica, una
etiqueta, un prospecto o una simple hoja de seguridad. A estos productos
no los podemos llamar segundas marcas.
- El mal uso de insecticidas
(subdosificación) para ajustar los costos
y una menor rotación
- Menor uso de geles de origen legal.
Consecuencias: mayor presencia
de plagas, poblaciones con mayor número de individuos resistentes y
difíciles de controlar.
Con satisfacción podemos comentar que
la alta demanda a las Compañías fabricantes de productos registrados,
durante la temporada pasada ha demostrado que los PMP han detectado
esos desvíos producidos por la devaluación con profesionalismo, corrigiendo
el oportunismo de "otros".
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